El Daño Oxidativo

Cuando realizamos ejercicio físico intenso se producen algunos desequilibrios en el metabolismo, liberando más peroxido y radicales libres del que nuestro organismo es capaz de eliminar. Esto produce daños a componentes de nuestras células.

Nuestra piel es especialmente sensible a estos desequilibrios, dando lugar a un aspecto envejecido que a menudo no se corresponde con la edad real del deportista.

Es típico ver en deportistas:

  • Arrugas más acentuadas en frente, entrecejo y patas de gallo por deshidratación de la piel.
  • Flacidez y descolgamiento facial efecto de la gravedad sobre el tejido, que se intesifica al correr
  • Surco nasogeniano más marcado y profundo
  • Piel desvitalizada, grisácea y sin brillo. Sometida además a radiación solar continuada, exposición al frío y al calor.

Afortunadamente, podemos prevenirlo. Y repararlo.

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